La mitad norte es geológicamente distinta al conjunto formado por la mitad sur y el resto de Baleares, ya que sus materiales proceden del continente europeo y son principalmente de naturaleza silícea, lo que confiere un aspecto especial a sus montes, calas y fondos marinos. El agua es increíblemente transparente, y es fantástico entrar en ella para encontrarse de cara con un enorme banco de pequeñas barracudas o una pareja de meros entre las rocas junto a la orilla. Sus acantilados nada tienen que envidiar a los de otros lugares del mundo, siempre vigilados por los infatigables faros que señalan a los navegantes dónde termina el gran azul y comienza este paraíso. Ya no recordaba que hubiese tantas estrellas en el cielo, y es que las tres noches durmiendo al raso con eclipse parcial de luna incluido han sido de lo mejor. La primera de las noches se nubló y sobre el mar se desplegó un magnífico espectáculo eléctrico que duró varias horas. A la mañana siguiente observé un objeto blanco que se desplazaba de oeste a este sobre el agua unas cuantas millas mar adentro. La extraña forma alargada de éste me hizo tomar una fotografía que me sorprendió gratamente cuando la observé ampliada en la pantalla del ordenador. Todo apunta a que se trataba de dos tornados sobre el mar, que a juzgar por la distancia a la que se encontraban y por el tamaño que mostraban, debían ser de una intensidad considerable.
jueves, 21 de agosto de 2008
Menorca Preciosa
La mitad norte es geológicamente distinta al conjunto formado por la mitad sur y el resto de Baleares, ya que sus materiales proceden del continente europeo y son principalmente de naturaleza silícea, lo que confiere un aspecto especial a sus montes, calas y fondos marinos. El agua es increíblemente transparente, y es fantástico entrar en ella para encontrarse de cara con un enorme banco de pequeñas barracudas o una pareja de meros entre las rocas junto a la orilla. Sus acantilados nada tienen que envidiar a los de otros lugares del mundo, siempre vigilados por los infatigables faros que señalan a los navegantes dónde termina el gran azul y comienza este paraíso. Ya no recordaba que hubiese tantas estrellas en el cielo, y es que las tres noches durmiendo al raso con eclipse parcial de luna incluido han sido de lo mejor. La primera de las noches se nubló y sobre el mar se desplegó un magnífico espectáculo eléctrico que duró varias horas. A la mañana siguiente observé un objeto blanco que se desplazaba de oeste a este sobre el agua unas cuantas millas mar adentro. La extraña forma alargada de éste me hizo tomar una fotografía que me sorprendió gratamente cuando la observé ampliada en la pantalla del ordenador. Todo apunta a que se trataba de dos tornados sobre el mar, que a juzgar por la distancia a la que se encontraban y por el tamaño que mostraban, debían ser de una intensidad considerable.
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2 comentarios:
En septiembre menorca II, la continuación. Por cierto voy a hacer controles de fotos, jejje.
Un abrazo.
Ehi tio!!, que bien que te lo montas tron... a ver si voy a tener que ir a verte pa que me lleves a esos sitios que dices..
un abracico
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