martes, 12 de agosto de 2008

Lluvia de Estrellas en Costitx

Ayer lunes el Observatorio Astronómico de Costitx (Mallorca) celebró su tradicional jornada de puertas abiertas dedicada a la observación de las Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo. Es éste un evento de gran acogida popular, con una afluencia de público que ronda los 500 visitantes, y cuya procedencia abarca todos los rincones de la isla. A pesar de que el cielo estaba ligeramente encapotado, una media hora antes de que comenzase la sesión ya no quedaba ni un sólo lugar de aparcamiento en las inmediaciones de la instalación. Como consecuencia, numerosos vehículos se vieron forzados a estacionar en lugares realmente inverosímiles, tal y como nos sucedió a nosotros. Como paso previo a la observación directa de la lluvia de estrellas, algunos miembros de la plantilla científica del observatorio nos hicieron una introducción teórica con el fin de desvelarnos los pormenores que circundan a este curioso fenómeno astronómico. A continuación se resume lo más destacado de la charla: Las estrellas fugaces son partículas con un tamaño similar al de un grano de arroz, que atraídas por la fuerza de la gravedad de nuestro planeta son forzadas a atravesar la atmósfera, de modo que se someten a un intenso desgaste por rozamiento liberando al tiempo energía en forma de luz y calor. A veces la composición química de la partícula puede ser heterogénea, de modo que el tipo de luz emitida va cambiando en función del tipo de material que se va consumiendo, lo que se traduce en un cambio de color en la trayectoria de la estrella fugaz. Es aproximadamente a unos 120 kilómetros de altura cuando aparece el brillo, el cual alcanza su máxima intensidad cuando la partícula se encuentra a unos 100 kilómetros de la superficie terrestre. Generalmente, a 25 kilómetros de altura la partícula se ha desintegrado, aunque estas cifras dependen directamente de su tamaño inicial. Para que sean visibles las partículas deben tener una longitud y un peso mínimo de 1 milímetro y 2 miligramos respectivamente. Si la partícula es lo suficientemente grande puede alcanzar la Tierra y en ese caso se denomina bólido. La temperatura de las estrellas fugaces es muy elevada, de modo que puede incluso superar la temperatura del Sol y alcanzar los 7000 ºC. Las partículas responsables de las lluvias de estrellas proceden de cometas, los cuales están constituidos por hielo y roca. Al acercarse al Sistema Solar el hielo pasa directamente a estado gaseoso, de modo que los componentes rocosos se van desprendiendo tras de él. La lluvia de estrellas que cada verano observamos desde nuestro planeta está provocada por el paso del cometa 109P/Swift-Tuttle, el cual tiene un periodo de 135 años, esto es, el tiempo que tarda en dar una vuelta completa alrededor del Sol. Un concepto muy importante a la hora de estudiar las estrellas fugaces es el de radiante. La radiante es la zona concreta del cielo a partir de la cual procede la lluvia. Esta zona generalmente coincide con la posición de alguna constelación, y en base a ello se denominan las diferentes lluvias de estrellas. Por ejemplo, desde finales de Julio hasta finales de Agosto podemos disfrutar de las Perseidas, llamadas así porque proceden de la región celeste donde se encuentra la constelación del Perseo. Otros tipos son las Líridas (Lira), las Leónidas (Leo), las Oriónidas (Orión), las Gemínidas (Géminis), etc. Cada año se estima el número de estrellas que cae por hora (THZ, Tasa Horaria Zenital), que dependerá de la oscuridad del cielo, la nubosidad y de la altura de la radiante en el cielo. Las Perseidas tienen una THZ mayor o igual a 100. Como curiosidad, decir que las Perseidas también se denominan Lágrimas de San Lorenzo porque el momento de mayor apogeo suele coincidir con la fecha en las que celebra esta festividad, el 10 de Agosto.
Después de esta interesante explicación, pudimos disfrutar de una simulación del cielo nocturno proyectada en la cúpula semiesférica del Planetario, donde se nos mostró como encontrar la constelación de Perseo y así poder localizar una vez fuera la radiante de la lluvia de estrellas. Lamentablemente las nubes no pusieron de su parte, y tan sólo Anabel pudo ver una estrella fugaz. Eso sí, hay que decir que las empanadas mallorquinas de carne y guisantes de la cafetería estaban hechas por mano de santo. Un rato más disfrutando de la Luna y los juegos de luces y sombras que ésta producía en las nubes, y a casa que al día siguiente tocaba trabajar. Aún nos quedan días para ver las Perseidas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Moltíssimes gràcies per aquesta explicació tan fantàstica de les Llàgrimes de Sant Llorenç!
Esper que l'any que ve també te'n recordis de donar-la... perquè com sempre, se m'oblida tot d'un any per un altre ;-)
Per cert, ahir al vespre a Cala Blava se'n van veure dues de precioses!

Mar

Anónimo dijo...

Sabeu Si avui dimecres 12 d'Agost tambe hi ha jornada de portes obertes a l¡Observatori de Costitx per intentar veure ses esteles o era només ahir?? jo no me n'aclareixo amb això..estic un poc peix!! Qualqu sab qualca coseta mes que jo??

Gràcies
enhorabona per aquest espaii